Almacena Y Procesa Las Emociones Y Sentimientos En El Cerebro

Esta vía directa tálamo-amígdala, enseña la producción de respuestas emocionales automáticas a los estímulos que indican peligro de manera inconsciente. El tipo de aprendizaje emocional en el que participa (probado también con humanos) es implícito. Asimismo es una estructura primordial en la capacitación de memorias sentimentales tácitas, lo que podría explicar el hecho frecuente de que se puede sentir temor en situaciones concretas sin entender por qué razón está producido.

almacena y procesa las emociones y sentimientos en el cerebro

En el plano de la emoción humana, las referencias neuroanatómicas enfatizan la implicación de construcciones telencefálicas, así como los ganglios basales, el sistema límbico y la corteza cerebral. No obstante, las aportaciones desde la neurología clínica también apuntan la relevancia de algunas estructuras diencefálicas, como el tálamo y el hipotálamo, e inclusive troncoencefálicas, como los núcleos reticulares de la protuberancia o puente. La amígdala también pertenece a este proceso y del sistema límbico, pues está enlazada a la contestación sensible que despiertan las ocasiones experimentadas. La amígdala es, ya que, el primordial núcleo de control de las emociones y sentimientos en el cerebro, controlando asimismo las respuestas de satisfacción o miedo.

Consolidación Y Almacenaje De La Información Emocional

Como arguye el propio James, la emoción es la percepción de la activación fisiológica . Esto es, ciertos acontecimientos del ambiente generan un patrón específico de cambios anatómicos; este patrón específico es identificado por el cerebro como correspondiente a una emoción especial, tras lo cual se genera la experiencia de dicha emoción. Es muy frecuente ver en terapia pacientes que han sufrido ocasiones traumáticas, grandes o pequeñas, que están afectando a su bienestar en el presente. Para poder sobrepasar un evento negativo es necesario que la información que se ha quedado en el hemisferio derecho sea procesada adecuadamente.

En dependencia de qué hemisferio analice en ese momento la información, tenemos la posibilidad de comprenderla de una forma u otra. Lo saludable, es que, al darse una situación, los dos hemisferios cooperen, prestando asistencia de este modo a que el resultado de ese análisis sea global. Los centros del apetito y el sueño están en el sistema límbico profundo, por eso el mal funcionamiento de este provoque cambios, que se pueden manifestar en una tendencia al exceso o defecto de los dos. El sistema límbico profundo perjudica al mecanismo de la vinculación cariñosa que nos deja conectar socialmente con otra gente; nuestra aptitud de hacerlo con éxito influye, en nuestro estado anímico. Otra de las funcionalidades que tiene la amígdala es la de consolidar y almacenar información emocional, experiencias emocionales que nos marcaron.

Por otro lado, tratando de detallar mucho más todavía la localización neurobiológica del control sobre la expresión y conducta sentimentales, en ciertos trabajos recientes se ha puesto de relieve la importancia capital de los lóbulos frontales. De este modo, se pudo revisar que las lesiones en los lóbulos frontales por norma general tienen una mayor repercusión negativa que las lesiones en las ubicaciones temporales y parietales sobre el control de la manifestación sensible. Esta mayor influencia se puedo apreciar, tanto en la expresión espontánea como en la expresión facultativa de la emoción .

En este marco de referencia, el hemisferio derecho semeja estar experto en la representación del cuerpo, puesto que las lesiones concretas de dicho hemisferio generan una mayor pérdida de control sobre el estado general del cuerpo, que cuando las lesiones se encuentran limitadas al hemisferio izquierdo. Es probable, señala Damasio, que las funciones referidas a la emoción y a la representación del cuerpo, que forman parte de la misma función homeostática organísmica, se hallen lateralizadas en el hemisferio derecho. Pese a su importancia, como se pudo constatar a lo largo de los años, en la argumentación de James existen dos puntos que no llegaron a ser aclarados por el autor en sus formulaciones tradicionales .

Sentimientos Y Conmuevas

De esta forma, por un lado, en lo que se refiere a la participación de la amígdala en la emoción, estamos persuadidos de que pertence a los temas que más investigación maneja en los últimos años. Tal como indican distintos autores (LeDoux, 1993; Hirschfield y Gelman, 1994; Damasio, 1998), semeja bastante confirmado el papel de la amígdala en el procesamiento de la información sensible, tanto en humanos como en sujetos de otras especies. Este hecho recubre una trascendencia especial, ya que, como señala Gainotti , podría pensarse que la amígdala tiene una contribución selectiva relacionada con la opinión , con lo cual se aclara un tanto más el papel preciso de la amígdala en el hombre. La amígdala podría ser esencial en la emoción, ejerciendo un papel integrador del procesamiento cognitivo y de la significación sensible, logrando elaborar las respuestas repentinas apropiadas a la situación. O sea, la visión de la amígdala como una estructura específicamente implicada en los procesos sentimentales podría ser reconsiderada, proponiendo que, al menos en el ser humano, esa estructura posee funcionalidades sentimentales y cognitivas, con lo cual se destaca, nuevamente, la clara interacción entre procesos cariñosos y procesos cognitivos.

La amígdala es el primordial núcleo cerebral relacionado y también implicado en las respuestas de temor, tanto innatas como aprendidas. Las conmuevas responden de forma rápida frente aquellas situaciones que atentan contra nuestra integridad y también influyen de forma muy importante en la motivación y el aprendizaje, toma de resoluciones, cognición, conducta y adaptación. También juega un papel en la forma en la que se comprende las dimensiones exclusivas de su entorno. Más allá de que los especialistas aún tienen muchas cuestiones sobre el papel que juega el cerebro en una extensa variedad de emociones, la verdad es que ahora se pudieron identificar los orígenes de algunas de las más comunes, como el temor, la furia, la alegría y el disgusto. Por último, con la participación de la corteza cingulada anterior, el tálamo, y, quizá, también los colículos superiores, se genera el mapeo del objeto adjuntado con el siempre y en todo momento dinámico mapa del organismo.

C) La expresión sensible, de la misma el lenguaje, es una forma fundamental de comunicación. El hemisferio derecho es dominante para la expresión sensible, de una manera afín a la superioridad que posee el hemisferio izquierdo para el lenguaje . Admitiendo la existencia de la asimetría hemisférica en el control de la expresión emocional, siguen quedando ciertas dudas que, al menos a nuestro juicio, son importantes. Por ejemplo, queda por resolver si la asimetría se gesta en las propias estructuras telencefálicas, esto es, en los hemisferios, o, por contra, la asimetría se produce en las estructuras subcorticales y se refleja en los hemisferios. En lo que se refiere a la amígdala, hay que señalar que, en la última década, y merced al esfuerzo productivo de autores como LeDoux , esta composición se está revelando como una zona primordial para comprender el sustrato neurobiológico de las emociones, al menos de la emoción de temor. De hecho, el interés que ha mostrado la Neurociencia en los últimos tiempos por el estudio de la Emoción pone de relieve la aceptación definitiva de tal proceso como una entidad con peso concreto reconocido en la red social científica.

Por servirnos de un ejemplo, probablemente todos y todas debemos recordar qué estábamos haciendo y dónde nos encontrábamos el día del atentado de las torres gemelas, en el momento en que recibimos la noticia (volvía de un viaje con mi familia; se encontraba en el hogar mirando una película; estaba con mis amigas tomando un café, etcétera.). O sea memoria episódica , que la amígdala se ocupa que debemos recordar ya que para nosotros/as fue muy sorprendente y, consecuentemente, esta pequeña región estimó que no debíamos olvidar. La amígdala nos pone en marcha y nos prepara para este estímulo (nos puede generar taquicardia, tensión muscular, aumento de la respiración, dilatación pupilar, etc.).

Sin embargo, existe la oportunidad de disociación entre sentimiento y manifestación sensible, cuando menos en el hombre. Al fin y al cabo, las conmuevas, para Panksepp , se consideran como ciertos géneros de procesos sincronizadores y/o organizadores que se producen en el cerebro, activando determinadas tendencias de acción. Una aportación esencial de los últimos tiempos es la de Henry (Henry y Stephens, 1977; Henry, 1986). En un sentido amplio, Henry apunta hacia la implicación de la corteza, el sistema límbico, los sistemas neuroendocrinos y el trocoencéfalo en la emoción. Basándose en gran medida en las aportaciones anteriores de MacLean, Henry asegura que los estímulos psicosociales y ambientales llegan al sujeto, en quien la experiencia pasada y los patrones de conducta genéticamente ciertos concretan el modo perfecto a través de el que el sujeto reaccionará. La contestación a estas dos fuentes (estímulos generalmente y determinantes de la conducta) es procesada en el neocórtex y en el sistema límbico.

2) sin embargo, no es una contestación como un todo en el sentido de que todas y cada una de las estructuras autonómicamente inervadas exhiban iguales aumentos o disminuciones en su desempeño. Se acostumbran a observar sorprendentes diferencias intra individuales en el nivel en que se activan las distintas funciones fisiológicas. Desde el punto de vista de las respuestas autonómicas y viscerales, se observan efectos de activación simpática, tales como dilatación pupilar, incremento en la tasa de respiración, aumento en la presión sanguínea e inhibición de la actividad gástrico-intestinal. La concepción de McDougall pasó inadvertida de manera sistemática (Austin y Vancouver, 1996; MacLeod, 1999); sin embargo, el estudio de las cogniciones prospectivas y su relación con la emoción es un ámbito imprescindible para entender la Emoción y la Motivación en su sentido mucho más amplio. En efecto, la representación de una misión, así como la dimensión cariñosa asociada a la eventual consecución de exactamente la misma están en la base explicativa de cualquier conducta.

Las Adversidades En El Procesamiento Sensible Del Trauma

Como mucho, podríamos plantear la oportunidad de que se intente una respuesta elemental de preparación, de defensa por norma general. A nuestro enteder, el valor adaptativo que tiene la aportación de LeDoux es indiscutible. Si bien la respuesta rápida, “precipitada”, que genera la amígdala no sea correcta, o sea, si bien las más de las veces se trate solo de una falsa alarma, es conveniente ese tipo de fallo al que supondría no reaccionar a tiempo y padecer las consecuencias de una situación peligrosa. O, lo que es lo mismo, en términos evolucionistas, es más adaptativa la existencia de muchas ocasiones catalogadas como “falso positivo” que de una sola clasificada como “falso negativo”, en tanto que esa sola situación puede ser también la última.