Cuáles Son Las Principales Características De La Monarquía Absoluta

De esa expansión brotará en la Meseta primero el condado y luego el reino de Castilla, que se unirá al de León bajo el reinado de Fernando II en 1230. La penetración y ulterior conquista de la península abarca el riguroso intérvalo de tiempo comprendido entre los años 218 y 19 a.C. Los romanos se sintieron sobresaltados por la expansión cartaginesa hacia el nordeste ya que consideraban que el río Ebro formaba la frontera natural de la Galia sujeta a su influencia. Por el contrario, los pueblos de la costa, conocidos genéricamente como íberos, constituían ahora en el siglo IV a.C. Un grupo de ciudades-estado, como por poner un ejemplo Tartessos, muy similares e influidas por los centros urbanos, comerciales, agrícolas y mineros más desarrollados del Mediterráneo oriental. Se dice que Hispania, nombre con el que los romanos conocían a la Península, es un vocablo de raíz semita que viene de Hispalis .

Pero incluso allí donde se respetaron los fueros y las instituciones de autogobierno, se hizo un creciente desarrollo de centralización administrativa, merced a la introducción de los Secretarios de Despacho -réplica burocrática de los antiguos Validos- de las Audiencias y de los Intendentes. Por otra parte, suprimidas las Cortes de Aragón, las de Castilla, transformadas en una especie de Cortes «nacionales», se juntaron solo cuatro ocasiones durante este largo reinado , sin que en ningún caso ejerciesen la potestad legislativa. Esta potestad residía completamente en el Rey, que la ejercitaba por medio del Consejo Real, a través del que el monarca no solo legislaba, sino que dirigía asimismo la Administración y también daba justicia. El 14 de marzo de 2004, el Partido Socialista Obrero Español ganaba las elecciones en general, lo que convirtió a José Luis Rodríguez Zapatero en el quinto presidente del Gobierno de la democracia española (164 escaños). Se constituyó, entonces, el primer Ejecutivo paritario entre hombres y mujeres de la historia de España, y, entre las medidas adoptadas, recalcaron la retirada de las tropas de Irak, la Ley contra la Crueldad de Género, la Ley de Igualdad, la Ley de Memoria Histórica, Ley de Dependencia o la que posibilita el matrimonio a personas del mismo sexo.

De Felipe V A Carlos Iv: La Monarquía Absoluta

En 1492 la monarquía hispana se presentaba como entre los primeros Estados modernos del Renacimiento europeo. En ello se fundamentó su proyección exterior por el Atlántico (América y Flandes) y el Mediterráneo . Fue una política exterior orientada a la creación de un Estado permanente, servido por gobernantes y diplomáticos, con una concepción unitaria, pero maleable y confederal, de la institución monárquica. Políticamente, el reinado de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, procuró reforzar el aparato estatal y la autoridad real, y para ello se apoyaron en instituciones jurídico-administrativas que ya existían, crearon ciertas nuevamente cuño y a veces adoptaron otras de raíz europea, como el Tribunal de la Inquisición, muy de manera tardía introducido en España. Estos campesinos semilibres se agruparon, del siglo IX al XI, en villas que se regían por concejos elegidos y a las que los monarcas concedieron exenciones y privilegios .

Asimismo resaltó la aprobación de Ley de Economía Sostenible, cuyo objetivo es poner las bases para renovar el modelo productivo español en el marco de la crisis económica internacional mucho más dura de los últimos tiempos. Los españoles la apodaron Guerra de la Independencia y fue una guerra total y nacional. Los que tuvieron mejor suerte de entre ellos pasaron a engrosar la primera de las emigraciones políticas que se producirían en la España contemporánea. Los desastres que Goya refleja en sus pinturas dan idea de lo despiadado y prolongado de una lucha en la que las partidas de guerrilleros se sirvieron de la estrategia de evitar la vida habitual del país para de esta forma acosar de modo permanente al invasor.

cuáles son las principales características de la monarquía absoluta

El monarca se convertía, de este modo, en el centro del poder político y en el principal elemento de modernización popular y económica, además de ser el más importante promotor de la cultura, todo ello con la finalidad de hallar o de asegurar la alegría pública, esto es, el bienestar material y espiritual de sus súbditos. Ahora bien, lo que en este trabajo atrae subrayar es que al lado de esta importante mudanza del armazón jurídico y también institucional de la monarquía, a lo largo del reinado de Felipe V comenzó asimismo a cambiar de manera muy significativa su fundamentación doctrinal. De este modo, en efecto, el escolasticismo, hasta entonces dominante, empezó a reemplazarse por un absolutismo de corte racionalista o por otro de signo teocrático, y contra los dos se fueron afirmando las doctrinas liberales, más que nada desde el último tercio del siglo XVIII. El gran duque Enrique es el jefe de Estado de uno de los países con las rentas per cápita más alta de todo el mundo desde la abdicación de su padre, el enorme duque Juan, en el mes de octubre del año 2000. El enorme duque nombra al presidente y, aunque constitucionalmente esté investido del poder ejecutivo, efectúa sólo funciones rituales.

Origen De Las Monarquías Parlamentarias

Las Monarquías europeas, y entre ellas la de españa, son de esta clase, y de ahí que la nuestra ya dura 35 años. Y podría durar considerablemente más, ya que lo que se revela es que hablamos de una institución útil, y que mientras que lo sea durará. También en congruencia con el principio monárquico, la posición constitucional del Rey no se contemplaba en exclusiva a la luz del artículo del Estatuto. Al no ser el Rey un mero órgano constituido, sus poderes no se reducían a aquéllos que el Estatuto «reconocía», sino que preservaba asimismo todos los que no hubieran sido objeto de una renuncia expresa consignada en el Estatuto.

SÁNCHEZ-BLANCO PARODY, F., Europa y el pensamiento español del siglo XVIII, Coalición Universidad, 1991. FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, J., Estudio introductoria a Las medites sobre las maneras de gobierno, de José A. Ibáñez de la Rentería, Universidad del País Vasco, Bilbao, 1994. La Judicatura debía someterse, en definitiva, al bloque de la legalidad en el ejercicio de su función jusrisdiccional, esto es, en último término, a la intención política de las Cortes, al ser éstas las encargadas de crear las normas jurídicas en sus escalones más altos.

Tres días después la ciudadanía española asistió a las urnas, como se encontraba previsto, para participar en las elecciones en general. El partido socialista se había transformado en una formación socialdemócrata moderada y reformista, abandonando la tradicional definición ideológica marxista. Avalado por consecutivas victorias electorales, rigió hasta 1996, realizando una amplia y extensa tarea de modernización del país. En política en todo el mundo, la integración en el conjunto de países democráticos es total. El 28 de julio de 1977, España pide el ingreso en la CEE (Comunidad Económica Europea), que tendrá lugar el 1 de enero de 1986.

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Tampoco logra estructurar las relaciones laborales sobre la base de las Corporaciones, ni resolver los inconvenientes agrario y regional. Las reformas que establecía este estatuto no pudieron ser aplicadas por José Bonaparte debido a que una sección muy amplia del pueblo español las rechazó al estimar a la nueva monarquía como ilícita y producto de una traición. La aceptación de las diferencias por los Austrias españoles englobaba todos y cada uno de los ámbitos con salvedad del espiritual. Su vocación imperial se apoyaba en el triángulo La capital española-Bruselas-Viena, que no comprendía los incipientes Estados nacionales ni el particularismo individualista de la Reforma. Estos dos ingredientes, nacionalismo y protestantismo, se combinaron en la rebelión holandesa contra Felipe II, que en 1556 había sucedido al emperador Carlos en el ducado de Borgoña y en el trono de las Españas. La conquista de América recuerda en bastantes aspectos a la unidad peninsular de la que estuvo antecedida históricamente.

La primera resistencia ofrecida por los cristianos se registra ya en el primer tercio del siglo VIII en las montañas asturianas de Covadonga. En el exterior, buscaban consolidar las sendas comerciales que, a través del Mediterráneo, asegurasen la relación económica con la cuenca oriental y garantizaran el aprovisionamiento de oro. Melilla fue ocupada en el 927 y, a mediados del mismo siglo, el califato omeya controlaba el triángulo comprendido entre Argel, Siyilmasa y el Atlántico.

La batalla de Pavía, en 1521, en que el rey francés Francisco cayó en poder de los tercios españoles, consagró la superioridad española hasta mediados del siglo XVII. La Reconquista, con sus ocho siglos de duración , causó periodos de coexistencia e inclusive, en ciertas etapas del siglo XII, una especide de sociedad de frontera. En todo caso, los monarcas cristianos conquistaban colonizando, esto es, ofertando tierras a quien se comprometiese a ocuparlas, cultivarlas y defenderlas, lo que dio rincón a transvases y migraciones del norte peninsular y de Europa nada usuales en otras latitudes por aquellas temporadas. Aquellos colonizadores, a quienes se dibuja con una azada en una mano y la espada en la otra, fueron formando una sociedad de campesinos de manera comparativa mucho más libre que las existentes en la Europa coetánea, donde la unión al señor feudal era mucho mayor. España es un país con profundas raíces históricas en Europa, que pasó por épocas conflictivas y otras de enorme esplendor como queda patente en su patrimonio cultural, que ayuda, indudablemente, a argumentar su situación actual. Su crónica tiene grandes paralelismos con la de otros países europeos, puesto que, sin protestar nunca de su variedad, se afirmó tempranamente como un Estado unificado y protagonizó varios de los episodios más brillantes de la historia moderna europea.

Hasta el punto de que la manera más óptima de sostener unidos a los diferentes pueblos de España, en espera de encontrarse una solución constitucional exitosa para todos, pasaria, paradójicamente para muchos, por la defensa de la Monarquía, pues la proclamación de una República podría incitar a la fragmentación de la misma en varias más. En tercer lugar, el Rey tiene asimismo unas funciones intermediarias que derivan no tanto de su posición de Jefe del Estado, como más que nada de ser la cabeza de la Nación; esto es, la de poseer una magistratura no política, en la medida en que representante de toda la sociedad. Del mismo modo, no puede ser un hombre de partido o incluso un mero gobernante, sino que ha de ser un líder de la sociedad. Otra característica que comparten todos y cada uno de los sistemas, menos la monarquía absolutista, es la aceptación de una constitución que recoge los derechos y deberes de los ciudadanos, introduciendo el sistema de regulación del Estado. En estas tres formas encontramos una serie de similitudes y desigualdades que, a una parte de discriminarlas entre ellas, pueden equipararse de manera perfecta con el sistema político de la democracia.

Se fijaba el número de ministros o secretarios, que respondían de la actuación del rey y ante las Cortes del cumplimiento de las leyes. El régimen político que tratan de unificar los Bonaparte es el planificado en el Estatuto de Bayona, de 8 de julio de 1808. Este archivo es de suma importancia desde el punto de vista histórico, aunque no desde el jurídico o el práctico, en tanto que jamás entró en vigor.

Si nos fijamos en la democracia vemos que soberanía del poder reside y está sostenida en el pueblo. Es este, por medio de elecciones directas o indirectas, quien elige las principales autoridades del país, en cambio en una monarquía, según del tipo que sea, tenemos la posibilidad de observar que el poder no en todos los casos está sostenido por el pueblo. Por servirnos de un ejemplo, en una monarquía absoluta el poder radica absolutamente en el rey, y en una monarquía constitucional, el pueblo no es tan soberano como en una monarquía parlamentaria o en una democracia. Cabe decir que lo que diferencia totalmente la democracia de cualquier estado monárquico es el gerente de este, puesto que en una monarquía el jefe de estado siempre y en todo momento es un rey, si bien luego no tenga la soberanía ni rija sobre el estado (como en la monarquía parlamentaria). En este caso el rey cumpliría un papel representativo y no tanto un papel ejecutivo, puesto que tampoco participa de forma directa en la política. En todo caso, como es bien conocido, fueron las proposición de los Miembros del congreso de los diputados liberales las que se impusieron en las Cortes de Cádiz, aunque estos diputados a veces se vieran obligados a ceder antes los realistas, como ocurrió en buena medida en materia religiosa.

Un Parlamento, 2 Cámaras

Los liberales se sintieron pronto desengañados de la revolución y atemorizados por la reacción carlista. Estos sentimientos generaron el caldo de cultivo para la Restauración de Alfonso XII. Un cuerpo de oficiales sobredimensionado, ambicioso e indisciplinado, siempre expuesto a ser licenciado, sin empleo y a media paga, fue presa fácil de conjuntos políticos deseoso de tomar por vía militar lo que el exclusivismo del partido en el poder les negaba.