En Que Parte Del Cerebro Se Encuentran Las Emociones

Información inicialA través de los sentidos nos llega la información del exterior y el cerebro la procesa. Cada integrante del aparato va a ir escribiendo de qué emoción se trata respetando el orden en el que aparecen las imágenes. Hola, me gastaría que aspecto la información de modificaciones ya que este tema me fascina y me alienta a proseguir mi carrera. Las conmuevas, en general, son más intensas y menos perdurables que los sentimientos. Los sentimientos se mantienen mucho más tiempo que las emociones y brotan tras las emociones.

Una zona que muchas veces se relaciona con la corteza frontal medial es la comentada corteza paralímbica cingulada previo (áreas 24, 25 y 32 de Brodmann). Entre ellos se tienen dentro procesos evaluadores y de inhibición de respuestas socios a la anticipación de las probables secuelas según la experiencia anterior del sujeto (primordialmente con relación a recompensas negativas, siendo más detalla la activación orbitofrontal cuando se trata de recompensas positivas) (Martínez, 2006). Por tanto, estas zonas mediales se relacionan con el control conductual y la capacidad de valorar peligros y esfuerzos que forman, probablemente, la base de la motivación consciente de la conducta. De esta forma, las lesiones de esta región (síndrome prefrontal medial o cingulado anterior) se caracterizan por presentar sujetos apáticos, con afectación de sus habilidades volitivas, pérdida de la espontaneidad y falta de idea y también interés. Este núcleo cerebral juega un papel central en las reacciones sentimentales básicas y, en especial, en las vivencias de miedo, tanto innatas como aprendidas. Al haber sido elegida esta contestación sensible como modelo experimental (primordialmente por ser entre las universalmente reconocidas, ser básica para la supervivencia, y ser confiable y fácil de ocasionar experimentalmente) este núcleo ha sido estudiado en profundidad .

La Amígdala, Nuestra Defensa Sensible

Ahora, repasamos las partes del cerebro, un órgano extraordinariamente complejo y que todavía oculta ciertos secretos. Fenómenos principalmente biológicos se hallan, en relación tales, sometidos a evolución por selección natural y sujetos a investigación en fase de prueba. Dependen de circuitos cerebrales concretos para el cumplimiento de unas funcionalidades peculiaridades, mecanismo este de acción que solo podremos entender por medio de un enfoque comparado que abarque los planos molecular, celular, de sistema y cognitivo.

en que parte del cerebro se encuentran las emociones

La zona del cerebro que pone en marcha estas funciones superiores de planificación del futuro son los lóbulos frontales, una zona anatómica cuyo papel tan sólo últimamente se ha comenzado a comprender. La manera en que Damasio enseña la toma de decisiones se apoya en lo que él ha llamado la “hipótesis del marcador somático” que, a nivel neurobiológico, consiste fundamentalmente en una colaboración entre las modernas construcciones prefrontales y los sistemas mucho más primitivos de la amígdala y otras zonas límbicas relacionadas con ella. Damasio arguye que los procesos rigurosamente racionales no son los que se dedican a resolver por sí mismos la mayoría de resoluciones que tomamos en nuestra vida cotidiana. Y esto, fundamentalmente, por la manifiesta incapacidad de dichos mecanismos racionales para ofrecer una contestación rápida y adecuada a los problemas que se le sugieren. Una solución puramente “racional” a muchas de los inconvenientes con los que tenemos que enfrentarnos requeriría muchísimo tiempo para poder imaginar todas las opciones que ya están, predecir la evolución de los acontecimientos y llevar a cabo, además, un cálculo de costos y beneficios de todas y cada una ellas, a fin de equipararlas entre sí y decidirse por la mejor.

Laboratorio De Conmuevas

La amígdala asimismo pertenece a este desarrollo y del sistema límbico, ya que está enlazada a la contestación sensible que despiertan las ocasiones experimentadas. La amígdala es, ya que, el primordial núcleo de control de las conmuevas y sentimientos en el cerebro, controlando también las respuestas de satisfacción o miedo. Es una composición compleja, siendo una composición con forma de almendra ubicada en el sistema límbico del cerebro.

en que parte del cerebro se encuentran las emociones

A pesar de la complejidad y sofisticación de la actividad de la corteza cerebral del ser humano, el resultado de sus consideraciones acaba por tener que pasar por la aprobación o desaprobación de la amígdala o estructuras que cumplan funciones equivalentes en el sistema límbico. Para quitarle algo de su enorme simplicidad a esta afirmación, vamos a investigar resumidamente qué datos experimentales están en su origen y para ello deberemos ocuparnos resumidamente del lóbulo frontal. En la actualidad debemos asumir que las funcionalidades cognitivas no son, nada más y nada menos, que el reflejo de un cerebro que trata información . Bien, entonces, ¿podemos estimar las respuestas emocionales como una función cognitiva? Naturalmente, éstas poseen particularidades y componentes que van alén de lo puramente cognitivo, con una historia filogenética muy antigua y viable base desde las que algunas de las funciones cognitivas que hoy en día tenemos se desarrollaron.

Que aunque el carácter afectivo de un preciso estímulo no llegue a entrar a la conciencia, sí que lo hagan las consecuencias somáticas del mismo; las palpitaciones, la sudoración o las sensaciones digestibles. En estas situaciones intermedios la sensación corporal nos indica que algo esencial para nosotros está sucediendo, si bien no lo hayamos registrado previamente y no entendamos a primera vista de qué se habla. Nos da una pista, una ocasión para procurar averiguar la causa de ese malestar o sensación corporal e identificar de dónde procede.

Ponemos El Radar Emocional

Pero el lóbulo límbico no fue relacionado con la vida emocional hasta mucho más tarde. En 1937 Papez presentó una hipótesis que lo vinculaba con el hipotálamo y con la expresión sensible, describiendo un circuito anatómico que desde ese momento se ha popular como “circuito de Papez” . Unos años después, MacLean amplió las estructuras del circuito de Papez (incluyendo ya a la amígdala y dando mucha importancia al hipocampo) y llamó al conjunto “sistema límbico” , nombre que ha perdurado hasta nuestros días. Hoy día el término de sistema límbico se encuentra en revisión, puesto que por una parte resulta bien difícil ponerse de acuerdo en qué estructuras concretas deben ser dentro bajo este término y, por otra parte, sólo algunas de las zonas llamadas límbicas forman parte en la génesis de las emociones.

Sin embargo, durante la Edad Media las pasiones fueron adquiriendo un carácter negativo (identificándose con la patología del alma y el origen de todos y cada uno de los errores), encontrándose, desde una visión dualista de la naturaleza humana, en incesante pelea con el componente virtuoso de la mente, la razón. Con el pasar de los años y llegados a la época renacentista, el término aprecio fue reemplazando al de pasión pero, con postulados como los de René Descartes, se consolidó la concepción de las emociones como perturbadoras de la cognición, por lo que siguió primando una visión peyorativa de exactamente las mismas. No obstante, a fines del siglo XVIII y con Rousseau a la cabeza, empieza a germinar una visión optimista sobre la naturaleza humana. A raíz de esta “novedosa” concepción de la vida y, por tanto, de las emociones, la búsqueda de la felicidad, ya planteada por Aristóteles como la motivación básica del humano, pasó a ocupar un considerable lugar en las corrientes de pensamiento . El hipotálamo se ocupa fundamentalmente de la homeostasis, esto es, regula la sed y el apetito, la contestación al dolor y al placer, la satisfacción sexual, la ira y la agresividad. Asimismo regula el Sistema Inquieto Autónomo encargado del pulso, la presión arterial, la respiración y la excitación derivadas de respuestas sentimentales.

Pero además de estas respuestas innatas, diversos estudios apoyan que el complejo amigdalino es central en el recuerdo de las experiencias de miedo y en la educación de nuevos estímulos a los que pueden asociarse por medio de interconexiones con el hipocampo y el cortex prefrontal que modularán la expresión de estas memorias una vez aprendidas . El sistema límbico, generalmente popular como cerebro emocional, tiene un papel primordial en la aparición de los estados sentimentales. Sin embargo, los procesos límbicos chocan en áreas como la memorización y el aprendizaje. Según Jeremy Bentham, el sistema límbico es el que determina qué merece ser aprendido en función de las sensaciones placenteras o dolorosas que se delegen de la experiencia.

La amígdala recibe información de los estímulos que en todo instante llegan a los órganos sensoriales. Y dicha información sigue, para dirigirse a la amígdala 2 caminos primordiales . La información que viene de los sentidos llega al tálamo y de ahí, por la vía lemniscal, consigue la corteza sensorial principal de la que se trate (auditiva, visual, táctil, etc.). El estímulo es elaborado ahora en las distintas unas partes de la corteza de asociación, en donde se analizan sus características más complejas y se reconocen las propiedades globales del mismo. La información es transferida también a áreas de asociación intermodal, o sea aquellas que relacionan entre sí diversas especificaciones sensoriales de un estímulo (visuales, auditivas, etcétera.). El resultado de todos estos niveles de elaboración es enviado a la amígdala, tal como a las áreas socias al hipocampo (una composición vecina a la amígdala, relacionada con ciertos puntos de la memoria y con el pensamiento espacial), que a su vez comunica con la propia amígdala.

Emoción Y Cerebro

A pesar de ser respuestas muy rápidas y funcionales, en contextos sociales complejos habitualmente suelen ser necesarias acciones mucho más deliberadas que tengan presente otros causantes ambientales y personales, tal como la capacidad para anticipar, planear y monitorizar las formas de proceder en marcha y las futuras. Procuremos contestar a la primera pregunta, la de dónde procede la información que le permite a la amígdala conceder un valor sensible a los estímulos. Una sección considerable de las reacciones del sistema límbico en frente de los estímulos es de carácter heredado. Hablamos de patrones de conducta preprogramados, que están en circuitos neurales cuyas conexiones se establecen durante el avance del sistema inquieto y que pueden considerarse innatos (por ejemplo, reacciones de defensa frente a los depredadores, respuestas sexuales, etc.). Seguidamente, a este contingente de reacciones innatas hay que añadir todas las emociones que cada organismo, de forma personalizada, va consiguiendo a lo largo de su historia.